Me puse a andar por aquella habitación, como si fuera un león encerrado en una jaula, No podía creerme lo que estaba escuchando a David, el corazón me palpitaba tan fuerte que parecía que se me iba a salir del pecho, a mis pulmones le faltaba el aire y sabía que si no me tranquilizaba, al final perdería el conocimiento por la falta de aire, así que decidida me fui a la pequeña terraza que había en aquella habitación buscando algo de oxígeno, dándome cuenta de que David me seguía y se ponía el d