Alan la vio abrir los ojos y sonrió involuntariamente, era la mejor sensación del mundo estar con ella mientras despertaba.
—Hola muñeca...
—Hola doctor... —susurró Mar con tono coqueto.
No había nada que decir, más que levantarse y tomar el mejor desayuno de sus vidas.
Mitch sonreía.
Mar sonre