—¡Malak... Malak...! —La voz de Rahid era entrecortada por los sollozos y el miedo, y nadie fue capaz de detener a Hasan en aquel momento.
—¡Llévate al niño! —le ordenó a Mustafá poniéndoselo en los brazos antes de darse la vuelta con la determinación reflejada en el rostro.
—¡Su Majestad, espere…