Los gritos de su madre resonaron en el despacho de la mansión y más allá, reclamando, exigiendo y haciendo un escándalo hasta que el mismo viejo Vantchev le dio una bofetada que la mandó al suelo.
—¡¿En qué momento te di autorización para que hablaras en mi nombre?! ¡¿Cómo te atreves a ir contra la