El rostro de Kris era una máscara impasible y quizás por eso era aún más aterrador. Se acercó a su jefe de seguridad y siseó en voz muy baja.
—Repite eso.
El hombre frente a él carraspeó con nerviosismo.
—Dije… que su madre no nos dejó llamar al médico. Dijo que no hacía falta y que no quería ver