Durante un largo momento todos en aquella sala se quedaron en silencio, hasta que Mitch volteó la cabeza para mirar a Grace y sonrió de medio lado con un suspiro.
—Es impresionante —murmuró y el hombre frente a él frunció el ceño.
—¿Qué? ¿Qué cosa es impresionante?
—Que la vejez te haya hecho cre