—¡Déjalo venir, déjalo que venga! —le gritó al jefe y los dos corrieron hacia allá—. ¡Tú cómo te llamas!
—¡Mitch! Soy su familia.
—¡OK, Mitch, necesito que la calmes! ¿Entiendes? —le gritó Logan por encima del sonido de las maquinarias—. Tiene rota una clavícula y un brazo, obviamente está adolori