—Lalan... ¡Lalan!
Él se incorporó de inmediato en la cama y vio al niño a su lado.
—¿Campeón? ¿Qué pasa? —preguntó levantándolo del suelo y subiéndolo a la cama.
—¿Vamo a tomal agüita? ¿Tú tienes se?
Alan frunció el ceño aturdido.
—¿Que si tengo sed? Emmm... Claro, ¿y tú?
El niño asintió de in