Quería asfixiarlo salvajemente con sus propias manos. Ahogarlo lentamente, así... así...
—¡Rose! ¿Qué te hizo ese pobre ramo de flores?
—¡Jooooder qué susto! —se sobresaltó ella viendo entrar a su madre y tras ella un muy limpio y oloroso Karim que intentaba contener la risa por todos los medios.