Decir que a Karim se le estaban saliendo los ojos de la impresión era poco. ¿Pero ella no le tenía miedo a nada?
Se echó atrás y la miró como si fuera una pequeña y preciosa alien.
—¡Pues fíjate que ya estoy aquí, y no me voy a ir a ningún lado así que más te vale comportarte, o de lo contrario tu