—¡¿Con el otro palo?! —se escandalizó Faith.
—¡Bueno, uno usa lo que tiene a mano!
—¡Karim! —lo regañó Faith.
—Bueno, ya, no te enojes —le pidió su amigo con seriedad—. Ya me conoces, tengo toda la intención de cumplir con mis obligaciones y...
—¿Y qué? ¿Sumarla a tu harem? —preguntó Faith y trató d