Pasó saliva como si acabara de oler una comida deliciosa y él se volvió de repente, dándose cuenta de que ella lo estaba mirando y cubriéndose de inmediato con la toalla.
—¡Lo siento! —exclamó Faith cerrando los ojos y dándole la espalda—. No era mi intención, solo vine a traerte tu pijama... solo