A la cara de espanto de Lester Willougby le siguió una carcajada estentórea de parte de Sandor Dragonov.
—¡Tiene que ser una maldit@ broma! —se rio Sandor sin poder contenerse, haciendo que hasta la jueza lo mirara feo—. ¡Pero ¿usted de verdad es abogado!? ¡El que no me lo puedo creer! —espetó mira