—Oye, ¿por qué lloras?
Al ver los ojos llorosos de Noa, los compañeros de cuarto de Alex, que no tenían ninguna experiencia consolando a las chicas, se sintieron nerviosos. Uno de ellos extendió la mano para secarle las lágrimas, pero, sus dedos eran demasiado ásperos y, cuando le limpió las lágrimas, hizo que la delicada piel de Noa se pusiera roja, y esta lloró de dolor.
Los chicos se quedaron impotentes y se limitaron a buscar a Alex.
Después de saber que Noa estaba llorando, Alex se apresur