Sofía acompañó a Noa hasta su habitación de hotel y juntas organizaron sus cosas. Cuando llegó el momento de despedirse, Noa la acompañó hasta la puerta del ascensor, y Sofía no pudo evitar abrazarla cariñosamente.
—Cuando tengas tiempo, asegúrate de venir a verme —le dijo Sofía.
Noa respondió en tono juguetón:
—Lo sé, espera pacientemente.
Ambas sonrieron y se separaron. Mientras Noa regresaba a su habitación, se encontró con Simón en la esquina del pasillo. Sus miradas se cruzaron, pero Simón