Juan
Él siempre había hablado adulando a sus hijos, los ponía como ejemplo ante los demás, decir que sus hijos eran perfectos era el pan de cada día con ese viejo. Él decía que sus hijos eran un ejemplo a seguir, y vaya que no se equivocó.
—Domingo, lo que menos quiero es que tu matrimonio se vea afectado, recuerda que acabas de casarte. No quiero verte mal, tu corazón puede verse afectado. Aquí los únicos que tienen la culpa en pocas palabras son sus hijos, nadie más —comenté, limpiando mis