Habíamos hecho el amor como nunca, fue verdaderamente excitante el seducir a mi marido en su lugar de trabajo. El escritorio había quedado vuelto un desorden, se habían caído algunas carpetas al piso y todo estaba fuera de lugar.
— Mi amor mira como hemos puesto todo el consultorio, esto parece un verdadero tiradero. Solo espero que no entre nadie y encuentre este desorden.
— Pero no me vas a decir que no valió la pena hacerlo. ¿Acaso no te gustó que viniera a seducirte y que termina