70.
El aire frío de la noche todavía me rodeaba incluso después de entrar al edificio. Había despedido a Chasse en la entrada, pero la sensación de su presencia seguía adherida a mi piel, como si se hubiera convertido en algo tangible. Subí las escaleras con Emma en brazos, su pequeño cuerpo acurrucado contra el mío mientras su respiración suave me traía de vuelta a la realidad.
Sabía que estaba haciendo lo correcto al no darle una respuesta inmediata, pero eso no hacía que la decisión fuera menos