Laura ya tenía amnesia de por sí, y conocía a Manuel desde hace años; su relación era única y profunda.
Si llegara a ser secuestrada, Manuel no podría consolarse en ningún lado. Afortunadamente, su esposa nunca le decepcionaba.
—Diego, ¿podrías disimular un poco tu alegría...?—Laura miraba a Diego con una mezcla de resignación y diversión. Este hombre realmente se pavoneaba demasiado.
¿Qué tan devastado estaría Manuel en este momento?
Ay, en fin. Laura solo quería que Manuel dejara de obsesionar