La mujer vestida con un elaborado y elegante vestido de princesa que mostraba nobleza con un toque de encanto, en este momento tenía un semblante tan cruel como si fuera un demonio salido del mismísimo infierno, lo que infundía temor en quien la mirara.
Los sirvientes afuera de la puerta escucharon sus gritos desgarradores y temblaban sin atreverse a tocar.
El rey, la reina y el príncipe heredero desconocían el temperamento de esta princesa.
Como la doncella encargada de cuidar personalmente a