La subasta continuó su curso y Laura empezó a cabecear con las siguientes piezas que se presentaron. A sus ojos, todas eran cosas superficiales y sin verdadero valor. Algunas podían reemplazarse por otras, otras directamente eran innecesarias.
No entendía por qué tanta gente quería pujar por ellas.
Diego también se aburría un poco. Soltó un bostezo mientras arriba explicaban sobre supuestas ¨piezas únicas y tesoros invaluables¨ que, para él, eran cosas fácilmente accesibles. Había crecido rodea