Diego estaba bañado en sudor frío. ¿Qué debía hacer ahora? ¿Qué otra excusa podría inventar para salir del paso?
Realmente no quería revelar la verdadera razón a su esposa. Ella ya lo había perdonado, ese plan podía quedar enterrado en lo más profundo, sin necesidad de sacarlo a la luz. Si lo mencionaba ahora, Diego no se atrevía ni a imaginar las consecuencias.
Estaba desesperado dando vueltas.
Laura suspiró y dos lágrimas rodaron por sus mejillas.
—Diego, has cambiado. Empiezas a ocultarme cos