Diego tenía un cuerpo bastante fuerte, así que un resfriado no era un gran problema para él. Después de tomar la medicina y dormir un rato, su fiebre bajó y se sentía mucho mejor. Pero Laura estaba un poco enojada.
Laura se sentó al lado de la cama, mirando a Diego con una expresión muy seria. Diego no entendía qué pasaba. En cuanto abrió los ojos, se encontró con la mirada de Laura, que nunca antes lo había mirado así.
—Laura, ¿qué te pasa?
Diego no se atrevía a preguntar más, temiendo decir