Patrick está de acuerdo ahora solo falta Billy, el dueño del club, aunque Chiara dice que se encargará puesto que son amigos de años.
Los problemas familiares se han negociado como están acostumbrados a hacer, sus hijos se besan entre ellos y les parece asqueroso, pero tratarán de aceptarlos porque su amor es más fuerte.
Al día siguiente dan de alta a Chiara por su tensión alta luego de un chequeo y despiden a sus hijos en el jet privado, sus ganas de ser melosos son retenidas por la poca pri