No mucho después de que Felipe llevara a Madeline al barco, ella se despertó.
Abrió sus débiles ojos y vio el apuesto rostro de Felipe, lleno de preocupación.
"Eveline. Eveline, ¿estás despierta?", le preguntó, suavemente.
Madeline aún no se había despertado del todo. Puso los ojos en blanco y miró a su alrededor, como si buscara algo en su confusión.
"¿Eveline?".
"¿Felipe?". Madeline miró interrogativamente al hombre que la sostenía. "¿Qué haces aquí?".
"Tontita, ¿quién más podría ser?".