Observándola como un campeón que mira al derrotado, el hombre rebosaba un aura espantosamente dominante.
"No deberías hacerme perder el tiempo, a menos que desees una muerte muy dolorosa", advirtió con frialdad.
Meredith tosió dos veces, por el gusto de hacerlo, y alzó la vista con dificultad. "Yo... sé que no debí mentirte, Jeremy. Pero... te juro que el amor que siento por ti es real. Te amo, Jeremy, de verdad...".
"Déjate ya de tonterías", le interrumpió Jeremy, con frialdad.
Meredith