Madeline frunció ligeramente el ceño. Esto era inesperado. Hannah era más arrogante de lo que Madeline había pensado.
Esta chica parecía estar solo en sus veintes, pero su temperamento era realmente feroz.
Sin embargo, su voluntad podría deberse también a su juventud.
Todavía era horario de trabajo y no había mucha gente en el vestíbulo de la empresa, pero Hannah estaba llorando y chillando muy fuerte.
Madeline se acercó, haciendo sonar sus tacones, mientras exudaba un aura muy dominante.
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