Después de su comentario, Madeline fijó su mirada en el objeto que tenía Jeremy en las manos.
Bajo la luz de la luna, acompañada de una fina capa de niebla, el objeto brillaba justo en frente de la cara de Madeline. Ella se quedó callada de repente.
En ese momento, era como una muñeca muy tranquila. Estaba callada y obediente sin moverse ni un centímetro. Sus ojos reflejaban los rayos de colores.
"Jeremy". Madeline levantó la mano y le quitó a Jeremy la concha colorida pero desteñida.
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