Madeline pudo reconocer la voz. Era la misma persona que la había estado provocando por el teléfono estos días, ¡la mujer que dijo que Lillian era la hija muda de Madeline!
Al ser reconocida, la mujer parecía estar bien preparada. Ella curvó sus labios rojos y sonrió. "Eveline, he dicho que nos encontraríamos pronto. ¿No te sorprende?".
Madeline no pudo distinguir a quién pertenecía la voz, pero aquella sonrisa maligna le recordó los rasgos faciales de alguien.
"¿Está usted ahí, señorita Mont