Lunes... desembarcamos y acabé invitando a Maike a venir a mi casa, al menos de momento.
Como hacía días que no nos veíamos, Isa organizó una pequeña cena italiana en casa, y Sheila, Eduard y Dougue se unieron a nosotros.
Maike se sintió enseguida como en casa con mi pandilla, nos reímos mucho y la alegría llenó mi corazón, la echaba de menos, tenía morriña, están pasando tantas cosas al mismo tiempo en mi vida y ahora que me he dado cuenta, apenas he estado en compañía de mis amigos.
Vi a S