—Ahora falta el traje de baño —dije muy sonriente viéndolo.
—Pero ya tienes uno puesto bebé —se ríe.
—Quiero otro cariño —le hago un puchero.
—Está bien, subimos y te cambias. —se separa de mí y lo halo hacia mí.
—No bebé, quiero uno nuevo.
—Pero cariño, tienes demasiados en casa y en la maleta metí cuatro.
—¿Desde cuando mi esposo me pone peros? —arqueo una ceja y sueno muy manipuladora.
No siento culpa por tratarlo así, ¿No es así como le gustan las mujeres? Qué solo quieran chuparle e