Davin caminó hacia el sofá, en una esquina de aquella habitación de hotel, y se sentó, muy relajadamente. Sus largas piernas se cruzaron, elegantemente. Aunque su posición parecía muy tranquila, su mirada, dirigida hacia Femina, era muy fría y muy aterradora.
Femina, que vio a Davin sentarse tan tranquilamente, tembló aún más. Ella conocía muy bien el carácter de Davin. Aquel hombre era más aterrador, precisamente, cuando él parecía tranquilo. Femina ya llevaba bastante tiempo, como prometida o