187 No soy médico, sino casamentero

Después de que el señor Hadi inclinara la cabeza y abandonara el comedor, solo quedaron Windy y el Doctor Lucky, en aquella amplia sala. El ambiente se volvió mucho más relajado, sin la presencia de Davin, que siempre hacía que el aire se sintiera tenso.

El Doctor Lucky seguía sentado en su silla, con una sonrisa que aún no se le había borrado del todo del rostro. Cruzó las piernas, relajadamente, mientras, de vez en cuando

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