162. Madres que temen perder a sus hijos
Después de aquello, Windy salió del café y caminó de vuelta a su casa alquilada. Durante aquel breve trayecto, sus pensamientos volaron en varias direcciones. Sobre Davin, que acababa de regalarle toda una empresa. Sobre la propuesta de matrimonio, que seguía haciéndole pero que ella seguía rechazando. Sobre los niños, a los que tenía que proteger. Sobre el futuro, aún demasiado borroso para imaginarlo.
Al llegar frente a la casa, Windy llamó a la puerta, suavemente. La señora Marni le abrió la