Capítulo 19.
Me encuentro acostada junto a Alex quien duerme plácidamente, ayer lo hirieron y desde entonces ha dormido, su fiebre ha bajado casi por completo y ya no tiene ese frío insistente que lo perseguía en la madrugada. Admito que estaba asustada, creíamos que debíamos llevarlo a un hospital donde pudieran determinar mejor la situación, pero la preocupación radicaba en que todos sabíamos que eso era imposible. No teníamos manera de explicar ese rosón de bala en su brazo. Me quedo observándolo detenid