Capítulo 72.
Malcolm con ambas manos acercó el cuerpo de ella al suyo, pegándolo tanto que sentía cada una de sus curvas, sus pechos turgentes e hinchados restregándose en su pecho, los labios que sentía sedosos y cálidos habían comenzado una especie de danza en la que ninguno quería darse por vencido.
Oleika intentaba ingresar su lengua en la boca de él, profundizar el beso, ver a dónde los podría llevar.
El Alfa cedió ante sus instintos, bajó una de sus manos colocándola en el redondo pero delicioso tras