Al pasar las horas, las palabras de su madre seguían repitiéndose en la cabeza de Marianela, ella miraba el reloj y la ansiedad se hacia cada vez más fuerte.
Ese día, las explicaciones de su profesora eran solo barbuceos sin sentido, Marianela solo tenía en la mente a Gerard.
De repente, una pregunta por parte de la profesora, la trajo de vuelta a la clases.
_¿Marianela? ¿Dónde estas hoy? ¿Porque no me respondes?.
_Lo lamento profe ¿Puede repetirme la pregunta?.
_No, se nota que no sabes de qué