Ya había pasado tres semanas de lo sucedido con Nicki. Estaba mejorando día a día. Ya ni siquiera hacía falta que le limpiasen las heridas. De hecho, ya estaban casi cerradas completamente. Cuando Nicki y Dylan volvieron a su casa , ella de manera casi involuntaria quiso agacharse y saludar a Lapita, pero sintió como la piel de su cuerpo la estiraba y gimió de dolor. Dylan no sabía que hacer, solo la abrazó, evitando tocarla en la zona afectada. La llevó a una habitación en la planta baja. No q