Solo espero que no la despidan por ser tan confianzuda, porque no es tan importante lo que va a hacer. Sí, para unas personas soy importante, pero para otras no tanto.
Saliendo de la cafetería con la esperanza que la chica salga y no me deje como una estúpida. Ah, es que sin querer desconfío que toda esa amabilidad sea solo un espejismo.
—Oye, ni se te ocurra irte, porque voy a acompañarte, mi jefe me ha dado lo que queda de mi turno —dice saliendo de la cafetería, tras quitarse su mandil se ac