Mundo ficciónIniciar sesiónA mitad de semana recibimos la inesperada visita de Quinteros. Apareció en la oficina acompañado de dos enormes gorilas. Estaba claro que su intención era intimidar y no hablar. Janet, temblando, me avisó de su presencia. Lo hice pasar de inmediato, y los dos hombres lo siguieron.
—Señor Quinteros —saludé sin inmutarme—, ¿necesita de la compañía para dialogar conmigo?
—Así que tú







