Capítulo 46. ¡Sorpresa!
Yeremi sonrió, engañar a su hermano siempre le resultó muy fácil, desde que eran pequeños y continuó así en su juventud. Ser el menor le dio muchas ventajas que no se molestó en desaprovechar.
—Entonces, ¿todo bien? —preguntó, mirando por la ventana. Los edificios pasaban a una velocidad vertiginosa mientras se dirigían al apartamento de su hermano.
—¿Qué tendría que haber cambiado? —respondió Gary, sin molestarse en verlo, concentrado en la carretera, con sus manos aferradas al volante. Sus nu