14. ERIN
La luz roja marcaba el camino de la perdición de ambos el día de hoy, le pregunté a Erin si estaba preparada a lo que asintió y le recordé que había llegado el momento de demostrarme que en verdad quería ser una de mis sumisas. La expectativa llenó la habitación de lujuria pura, una que engrosó el aire que entraba en mis pulmones a medida que ella escogía cada uno de los instrumentos que deseaba que usara en su menudo cuerpo.
–Ve al centro del salón –ordené y ella asintió contoneando sus cadera