Cinco años después.
Estaba esperando ansiosamente la llamada para confirmar el pedido de las rosas.
Planear una boda en tan poco tiempo no era tan sencillo como lo pensaba, pero valía la pena. Entre los muchos detalles a considerar, las flores, la música, la comida, y lo más complicado, lograr que Gabriel se mantuviera limpio por más de cinco minutos para las fotografías.
Mi niño era un completo terremoto. No podía dejarlo solo más de cinco minutos porque ocurrían desastres. Hace algunos días,