***NARRA NATHAN***
Monterrey, Nuevo León
Pero ahora no nos podíamos lamentar de algo que no había sucedido, a lo mejor ellos hubieran escapado de alguna manera, siempre los malos tenían muchas salidas, no sé de qué clase de suerte se valían para que en algunas ocasiones, no pisaran la cárcel.
–Gracias, Nathan – Lu, tomó mis manos – Nos vas a ser muy útil, en esa parte. Nosotras ya no podremos presentarnos en ningún lado, dónde le puedan avisar a Boris y a su esposa. Porque me vieron en el velo