***NARRA LU FABIANO***
Monterrey, Nuevo León
En cuanto dejé a Nathan y a Julia, para dirigirme hacia el auto con mi hija, me dispuse a llamar a Grace para ver dónde estaba. No podía estar muy lejos así que estaba dispuesta a recogerla dónde estuviera. Tomó la llamada al segundo timbrazo.
–Hola, Lu, ¿cómo estás? – Dijo sollozando.
La escuché que estaba llorando, pues de lo que se había enterado, no era fácil de digerir, sobre todo lo que me habían contado de lo que pasó entre Alma Rosa y Nicolás