A mis servicios
En el rostro de Catalina apareció un gesto de sorpresa.
—¡Vaya que requisito tan extraño! ¡Que! ¿Piensa esclavizarme?
La otra chica al escuchar a Catalina decir la palabra, no pudo evitar reír, Catalina se quedó algo seria y la mujer paró la risa de inmediato.
— Disculpa es que tú comentario me pareció gracioso, mi jefe dijo lo mismo, que éste hombre lo que quería era una esclava—dijo, dándose cuenta que quizás no debió haber dicho nada.
Después de ésto, Gipsy le dio detalles