Mundo de ficçãoIniciar sessãoIncredulidad.
Esa era la palabra perfecta para describir el pensamiento y la agitación de Ana. Masticó todas y cada una de las palabras de Cox, intentó razonar por un momento y llevar esto al punto crítico, pero de ninguna manera logró poder entender a plenitud, a qué estaba jugando él.
Según, le había dicho todas las verdades en la cara y, de hecho, la dejó sin argumentos.
No sabía







