Al escuchar la voz de mi abuelo me quedé de palo, miré a Zahid y rápidamente me acerqué. Sin mucha demora le quité su camiseta y me la puse.
—Mi abuelo se encuentra aquí, si él me mira con este traje de baño ten por seguro que tu cabeza va a rodar sin que tenga necesidad de decirle que has maniobrado mi maleta.
Caminé hacia la entrada y fue en ese momento que el guardia de seguridad iba hacia adentro.
—Él puede pasar, es mi abuelo —miré al guardia y luego a mi abuelo que venía con compañía —así