PUNTO DE VISTA DE JACKSON
La librería olía a papel fresco, libros nuevos y tinta, una combinación que nunca pensé que extrañaría tanto.
Empujé la puerta el lunes por la mañana, la pequeña campana sonando sobre mi cabeza, y la señora Chen levantó la vista desde detrás del mostrador con esa dulce sonrisa arrugada que siempre llevaba.
“Jackson Hayes,” dijo, con su acento marcado y cálido. “Justo a tiempo, como siempre.”
“Buenos días, señora Chen.” Sonreí ampliamente mientras dejaba mi bolso detrás