Antes de subir al apartamento, Valeria llamó a Sofía para saber en dónde estaba y no arriesgarse a que Jaime la pudiera ver.
—Te oyes muy mal, Vale, ¿sigues sintiéndote muy enferma? —dijo Sofía al contestar—. Ya voy llegando. Será mejor que me esperes en la cama, no te vayas a exponer al frío, bueno. Te voy a preparar una sopita para que duermas.
Valeria captó lo que su amiga quería decirle y, después de agradecerle, colgó.
Subió al apartamento, se quitó el vestido y se puso una pijama. En e